sábado, 28 de marzo de 2009

La Vergüenza torera y el descoco político

La ética profesional.


Decía el diestro Mazanttini, natural de la Toscana italiana, allá por el 1905 cuando alguien le preguntó por qué dejaba los ruedos para dedicarse a la política, lo siguiente:
Lo hago porque en el toro hay que tener vergüenza torera, y antes de perderla y defraudar a los que confían en mí, prefirió tomar otro camino.
Obviamente Mazanttini conocía muy bien el significado de la palabra VERGÜENZA cosa que no podemos decir (un siglo más tarde) de algunos personajes políticos actuales que, con preparación universitaria y mayores responsabilidades políticas que nuestro torero, ignoran el significado de la palabra VERGÜENZA.
A tenor de lo que ya sabíamos y de lo que hoy corroboramos por los medios de comunicación en el caso del Yak-42, hemos de llegar, una vez más, a la conclusión de la existencia en la actualidad de figuras políticas que carecen de la más mínima ética profesional, de moral y de dignidad o lo que es lo mismo que no práctican la "popular" Vergüenza Torera.
¿Cómo es posibles que personas que han demostrado carencias de humanidad y falta de respeto a la dignidad de sus semejantes puedan seguir ostentando cargos políticos relevantes dentro de los partidos políticos?. Si La Historia ha evidenciado, por activa y pasiva, que nadie es imprescindible en política,¿me quieren decir qué pintan estos personajillos aún en nuestras vidas?. ¿Quienes se empeñan en retenerlos?
Es ocurrente que Mazanttini dejara los toros por “vergüenza torera” para pasarse al mundo de la política. Suponemos que con él, algo de “vergüenza torera” se derramaría por el ruedo político y por el respetable.
Según el diccionario de la real academia española, la palabra vergüenza significa:
“Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.
Mazanttini, con su vergüenza torera dignificó la profesión de torero; ¿no se podría dignificar la cosa pública con la práctica de la “VERGÚENZA POLÍTICA”?




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sábado, 21 de marzo de 2009

LA CORRUPCION O LA PESTE INSTITUCIONAL.

De ratas, ratones y otros roedores.

No se había concluido con el episodio de los “espías” madrileños y de los cheque -trajes valencianos, cuando hete aquí que surgen los haceres de Alcaucín, los de La Muela de Aragón y ahora, con el cuerpo aún caliente, el de Elche. La facilidad de reproducción de la corrupción en España es similar a la de las ratas, ratones y otros roedores.
Este país no progresará en I + D pero lo que es en podredumbre cada año, por no decir cada día, nos superamos. Si el año pasado ocupamos el puesto 28 como país menos corrupto, ¿dónde nos hallaremos este año con el diluvio que ha caído?.
Recuerdo cuando chico que se decía, naturalmente que en voz baja y al oído, aquello de: “en el gobierno de Franco el que no roba es manco”. Claro que en aquel entonces, como todos sabemos, era difícil tomar de las arcas públicas porque primero, había poco y enseguida se notaba y segundo, porque con aquello de que todo estaba atado y bien atado, y algunos se lo creían, quien era el guapo que metía la mano. De todas formas me consta que hubo parientes y amigos y ya se sabe: ¡dónde hay confianza...!
No tengo datos para hacer comparaciónes entre ambos periodos pero hoy, con la democracia, también algunos se han tomado demasiada confianza y han confundido el poder político con el poder omnímodo. Confusión que a algunos se les ha indigestado tanto que han llegado a creerse listos cuando no son sino meros "listillos". Listillos a los que la democracia les ha dado la oportunidad de ser algo y a la que ellos han correspondido metiendola mano. Y lo han hecho en lo más sagrado: en los caudales públicos.
En tiempos de Franco al menos quedaba el consuelo que por la proximidad de la guerra había bastantes mancos por todos lados pero ahora, ¿qué consuelo nos queda?. ¿No volverlos a votar? pero si estos se reproducen como roedores…
Todos sabemos el daño que supuso para la humanidad la aparición de la peste bubónica. Aquella enfermedad, trasmitida por las ratas, trajo muertes, padecimientos y sufrimientos por lo que se convirtió en un mal cuyo rebrote había que prevenir y gracias a Dios, con buenas medidas y eficientes decisiones aquella peligrosa epidemia se erradicó. ¿ Porqué no aplicar buenos controles y eficientes leyes con estas ratas de ahora que están llevando a sus conciudadanos la apatía al sistema y la desconfianza en sus leyes ?.
La insensibilidad social y el egoísmo personal de unos pocos está socavando la ilusión y las esperanzas de unos muchos y la democracia se basa en las mayorías y, si estas dejan de participar, ¿a donde iremos a parar ?. Estas ratas humanas son más peligrosas que las irracionales y si a estas se las elimina con raticidas ¿ qué habría que hacer con las otras?.
Hoy está claro que los principios éticos y morales que conforman la pertenencia a una ideología no se dan en gran parte de los militantes de los partidos y por ello a nadie extraña que los tránsfugas sean el pan nuestro de cada día; del servicio a los partidos algunos "espavilados" han pasado a servirse de los partidos; obstentar el poder o un cargo, hoy en día se entiende como una bicoca con salarios de alto ejecutivo.
Lo que antes se entendía por sacrificio y entrega a un ideal hoy se han convertido en un placebo aliciente burocrático que al igual que los grandes amores no se abandonan nada más que por fuerza mayor. Los sillones se pegan como taparrabos. Podía citar muchos políticos en estas circunstancias pero prefiero dejar que cada cual mire a su alrededor. Los hay por todos lados: nacionales, autonómicos y locales Los hay, que cambian de cargo; otros, lo dejan pero se arrepienten y enseguida vuelven; otros, en sus feudos autonómicos ahondan raíces, robustecen el tronco y hacen crecer y crecer sus ramas aunque sus frutos, la más de las veces, sean escasos. Unos y otros se han hecho funcionarios sin oposición pero funcionarios con altos sueldos y mejores estatus. Así, ¿quién se extraña que mantengan la premisa de: “yo sigo”?. Cierran así el paso a los jóvenes portadores de nuevas ideas, nuevos modos y de aire fresco.
No soy fatalista; simplemente aviso. Por unas u otras circunstancias la sensibilidad democrática va cediendo y la fe en los políticos cayendo. Pronto tendremos el barometro de las elecciones europeas. Veamos entonces las abstenciones.

martes, 24 de febrero de 2009

La felicidad.




Conseguir la felicidad

Hay dos maneras de conseguir la felicidad; una, hacerse el idiota; otra, serlo. E. Jardiel Poncela.

Los días van pasando y el tiempo nos aplasta con su monotonía. Alguien lapidó la vida con la frase: ”Nada nuevo bajo el sol" y efectivamente, no hay nada nuevo, la vida sigue reduciéndose a más de lo mismo: unos que trabajan (idiotas) y otros que viven del cuento ( que aparentan serlo). Obviamente, a decir de Jardiel Poncela, todos buscan el objetivo último de la existencia: la felicidad.

A veces me pregunto ¿qué pasaría si los iditas dejaran de serlo?. Indudablemente se llegaría al caos: no funcionaría nada. La desdicha cubriría la tierra y todos, idiotas y aparentes, pasarían a fundirse en un amasijo humano donde la infelicidad sería perfecta. Sin idiotas no hay ni mucha ni poca felicidad, no hay felicidad posible. Son pues, los idiotas, la base fundamental de toda sociedad. Por ello y por el bien de todos, dejad a los idiotas ser idiotas, no los desperteis no vaya a ocurrir que quieran dejar de ser idiotas.

¿Qué sería de los falsos políticos, de los burócratas a dedo, de los funcionarios innecesarios, de los teóricos sindicalistas, de los gremios privilegiados (que los hay), de los rentista, de los prejubilados y de los otros… ?. ¿Cómo alimentar a tantos seres humanos?

Cuarenta años de dictadura dieron tiempo para soñar e imaginar un mundo mejor en donde la sociedad fuera algo más que una tarta rodeada de moscas de la que todas quieren comer a la vez. Naturalmente la tarta la hacen los idiotas y los “aparentes” son las moscas.

Es asombroso ver políticos para los que no pasan los años. Permanecen impasibles al paso del tiempo pegados a sus sillones o aferrados a sus altos cargos como diciendo: “después de mí el caos”. Algunos de estos personajes evocan al Cid montado en su caballo después de muerto pero, como se suele decir “cualquier parecido es pura coincidencia”. Aquel Cid ganaba batallas para su reino pero los de ahora solo ganan batallas para sí mismo; aquel Cid era singular, los de ahora sobran.

¿Son en verdad imprescindibles estos “Cid” ?. En España hasta los idiotas saben que a rey muerto; rey puesto. A los idiotas les gustaría que de cuando en cuando se abrieran las ventanas y entrara aire fresco.. Están cansados de aguantar personajes que piensan que ser idiota es lo mismo que ser amnésicos y si no, ¿cómo explicarse la permanencia de políticos que: hablan de moral cuando en su momento no la ejercieron; que hablan de honradez aún cuando los están deteniendo; que piden moderación en el gasto cuando se ponen sueldos alucinantes, despachos de ensueño, coches blindados?. Son políticos que confunde el servir al pueblo con el servirse del pueblo
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Cada vez son más frecuentes en la política: los figuras, los oligarcas, los demagogos, los parientes, los amiguismos, arribistas o trepas, los oportunistas, los mediadores, etc... Son los “aparentes” que dejan boquiabiertos a los idiotas. ¿No sería bueno, llegados a la situación en que estamos, que se creara un COLEGIO PROFESIONAL y con él un CÓDIGO DEONTÓLOGICO para velar por la correcta práctica de los PROFESIONALES DE LA POLITICA?. ! Ironía de ironas!

El fin “único” de la política es el de proporcionar bienestar a todos los ciudadanos, no a unos pocos y los partidos, los medios para conseguirlo. Quien no lo entienda así, está equivocado. La democracia nació, débil, llena de dificultades, con amenazas constantes de aborto, sólo los constantes desvelos de muchos “mártires” consiguieron mantenerla con vida. Su salud, no es perfecta, siempre está sujeta a recaídas. Los partidos, principales agentes de su fortaleza, no pueden bajar la guardia. Deben ser congruentes con ellos mismos y tener claro que no todo sirve ni todos valen. Han de expurgar constantemente a sus afiliados, a sus ministros, a sus diputados, delegados, alcaldes, concejales… De no ser así mucho me temo que todos estén de sobra. Lo que más le duele al lerdo es que le llamen burro pues por favor, no demostréis a los idiotas que son idiotas





sábado, 31 de enero de 2009

Órdago a la grande: ¿Justicia o leyes?





Miguel Ángel Moratinos y Tzipi Livni

¿Gemelos?.!No; ministros!

“La ministra Livni se congratula de que España haya decidido atajar la jurisdicción universal al prometer el ministro español de asuntos exteriores frenar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, al cambiar la ley”( El País 31-I-09).

¡Mi gozo en un pozo!. No importa tanto que el asunto aún esté por ver ( el tiempo inmediato lo dirá) como la proximidad de intenciones de personas en cuyas manos está la voluntad de los gobiernos.

Hemos podido ver a lo largo del “reciente pasado” como los gobiernos, en lo referente al capitalismo, afinan perfectamente y conjuntan sus criterios al tiempo que expanden sus conciertos (económicos) más allá de sus fronteras estableciendo así la globalización del capitalismo. ¿Alguien ha protestado?.

También hemos observado como Estados Unidos continuamente trata de globalizar sus conflictos bélicos arrastrando siempre que puede a sus acólitos, laudatorios y deudores.¿Qué gobiernos se oponen a ello?.

Igualmente la ONU busca la globalización de la paz, del intervencionismo militar en misión de paz, de la remisión de la pobreza... ¿Algún gobierno lo rechaza?.

Podríamos seguir hablando de otras muchas globalizaciones bien aceptadas por la mayoria de los gobiernos: la Interpol, el deporte, las comunicaciones y los transportes, los medios de información, internet, el mundo del trabajo, médicos sin fronteras, Greenpeace, los congresos médicos, técnicos, cientificos, culturales, etc. ¿Alguien ignora hacia dónde caminamos?

Los aciertos y los fracasos humanos van siendo cada día más universales, más de todos y menos locales. La crisis económica de los EEUU ha arrastrado al mundo entero; el paro en la construcción de España ha dejado en desamparo muchas familias de otras naciones; la elección de Obama ha dado al planeta la ilusión de un mundo mejor... Las migraciones, el calentamiento de la tierra, la desforestación de la Amazonía… Y,en estas circunstancias, el Sr Moratinos y la Sra Livni, intentan frenar lo que, al menos para mí y pienso que para muchos ciudadanos, es la más importante de las globalizaciones: la jurisdicción universal.

Sea quien sea el delincuente; ocupe el puesto que ocupe; esté en el país que esté, debe respetar las leyes universales y estar sometido a su jurisdicción universal. La Justicia no puede ser “del color del cristal con que se quiera mirar”. La justicia no entiende de fronteras, ni de nacionalidades; la justicia no puede distinguir cargos, ni clases sociales. La Justicia es de naturaleza universal y, o es justa o no es justicia. Para lo otro, está “el Derecho”.

El Sr Moratinos, ministro de España y la Sra Livni, ministra de Israel, podrán cambiar la ley para frenar al juez de la Audiencia Nacional en su obligación de extender la mano de la justicia por todo el mundo. Evitarán con ello un posible conflicto político entre ambos paises ( !la política!) pero, en verdad, lo que harán es seguir mantenimiento un mundo injusto.

Jamás me he sentido más orgulloso de ser persona que cuando los jueces españoles atendieron las peticiones de justicia para encausar a Pinochet, a los militares argentinos y otros personajes similares…

No son los gobiernos y sí los tribunales de justicia los llamados a determinar quiénes han dilinquido y quienes no. Sí se cree en la justicia y se tiene fe en ella,¿por qué temerlos si uno es inocente?.

sábado, 17 de enero de 2009

La vida.



El juicio final


Cuando se es niño, no se piensa en nada después, con la adolescencia, se sueña en una vida dorada. Llegada la madurez, dependiendo del dedo que te haya tocado, tu ser se centra en llevar la familia adelante y situar tus hijos… Con la senectud llega el ajuste de cuentas de lo que has logrado.
El fruto obtenido será el árbol que no deja ver el bosque y el santo y seña de tu persona. Ese árbol hará de ti una persona inteligente, importante, un infeliz… Del triunfo al fracaso sólo hay un paso, una decisión que a veces ni el propio sujeto ha determinado. Esta es la vida: un juego de azar, un mar de circunstancias donde el hombre, como una frágil barquilla, se ve zarandeado y como frágil barquilla a veces se hunde y a veces arriba a la costa en mejor o en peor estado. Es el final.
Cuando en la senectud juntas tus manos para ver lo que la vida te ha deparado y te das de frente con el fracaso, este se instala en tu pecho, aleja el sueño de las noches y la triste realidad te hace callado; lo contrario, el triunfo, ensancha tu pecho, eterniza la sonrisa en tus labios y las palabras se hacen fluidas aunque antes faltaran. ¡ Milagros de la vida!.
El anciano del fracaso, envejece, no cumple años; en su inmaterial alma hay callos; camina torpemente, con pasos lentos y busca siempre, entre los árboles del parque, un banco, de madera o de piedra, da igual, un banco que por unos momentos le dé soledad y lo haga ingrávido. A su alrededor no hay flores, ni fuentes, ni patos; vive anclado en el pasado recordando siempre lo que pudo hacer y no hizo, lo que pudo ser y no ha sido. A veces, intenta aventar los recuerdos pero estos se han hecho garrapatas en su espíritu.
El viejo del fracaso no se quiere. Su mente le repudia, su pecho le rehúye, su alma, le sufre. De tarde en tarde, muy de tarde en tarde, una ráfaga de aire limpio refresca su mente, ahuyenta su pesimismo y endulza su cara. Una tímida sonrisa aflora en su boca y el viejo se emociona. Siempre hay pizcas de felicidad en una vida de cien años. El viejo del fracaso, tiene los ojos empañados. El otro, sonríe.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Jornada laboral de 65 horas.





JORNADA LABORAL DE 65 HORAS.

¿A qué jugamos?.

Nadie ignora que el capital es el motor del desarrollo de los pueblos y de su calidad de vida pero también de sus miserias. También sabemos que el capital actúa en las personas como una droga pues puede engancharse a él de tal manera que esta sea incapaz de frenar su consumo o de conformarse con determinadas dosis. Constantemente querrá más, más y más hasta llegar a un mal desenlance.

Todo en esta vida requiere de la moderación: la bebida, la comida, los ejercicios deportivos... Igualmente el capitalismo que de no practicarla debe vérselas ante un ente ( llámese Gobierno) que llegado su descontrol, su perdida de orientación o peligrosamente se lance al vacio, tiene la obligación de reconducirlo y volverlo a poner en el buen camino que no es otro que el de servir al desarrollo social y la mejora de la vida en general.

El capital, como cualquier otro bien, debe estar al servicio de la humanidad puesto que parte de sus materias primas, necesita de sus hombres y se apoya en sus instituciones. Está bien que sus gestores reciban el mérito social y pecunario correspondiente a su ingenio, a su esfuerzo y capacidad pero, estos no deben olvidar que sus situaciónes personales y sus desarrollos intelectuales son debidos a la sociedad o sociedades que los han formado.

Por ello, todos debemos velar por el desarrollo (en todos los sentidos) de los países, por su equidad y calidad de vida. Debemos dar al capital la importancia que tiene; debemos respetar las personas que son capaces de generar riqueza y de proporcionar a las comunidades una vida mejor pero, todo dentro de un orden, sin perder nunca de vista el horizonte de la dignidad humana.

Así parece haberlo entendido, por ahora, la Eurocámara al rechazar la normalización de la extensión de la jornada laboral a 65 horas pese a la propuesta ( con contadas excepciones ) de los Gobiernos Europeos. La calidad de vida ya está siendo suficientemente deteriorada con la crisis económica como para que encima se alargue la jornada laboral a 65 horas. Si echamos cuentas del tiempo que requieren esa jornada laboral, los desplazamientos de ida y vuelta al trabajo, las llevadas y recogidas de los hijos a las guarderías y colegios, las labores domesticas ( los sueldos obligan) nos sorprenderíamos con la existencia de personas (mujeres sobretodo) con 1o5 horas de trabajo semanal. ¿Se pretende hacer del hombre “ordinario” un ser meramente laboral?, ¿un hombre carente de tiempo para sí mismo y su familia?... En beneficio de ¿qué? y para ¿quién?. ¿De un Estado más rico?;¿en qué?, ¿de una mayor calidad de vida?; ¿de quién?.

Estado somos todos: gobernantes y gobernados; ricos, clases medias y pobres; financieros, ejecutivos, operarios y parados; minorías y mayorías pero sobretodo, estas últimas. La democracia afirma, a boca llena, ser el sistema de las mayorías sobre las minorías. Pues bien esos países europeos que han llevado a la Eurocamara esa propuesta ¿ a quienes representan?, ¿a las mayorías de sus gentes?. Pase que buscando el bien común, los Gobiernos inyecten dinero público a los bancos privados y a las industrias privadas. Todo sea por mantener el poder adquisitivo de sus ciudadanos, aunque de camino se salven directamente de la bancarrota numerosas entidades y empresas mal administradas, pero lo que no pueden hacer los Gobiernos es volcarse sólo hacia un lado. El aumento de la jornada laboral en 25 horas más ¿de qué lado cae?.

Acaso Europa pretende defenderse de la competencia de la mano de obra barata de los países subdesarrollados (hipocresía del capitalismo) a costa de alargar su jornada laboral. ¿Eso no es convertir la mano de obra europea en mano de obra barata?. Pensaba que estábamos obligados a combatir los abusos del capitalismo en esos países donde los salarios son de hambre, donde se recurre a la mano de obra de niños, de jornadas abusivas, de despreocupación por los riesgos laborales y no de hacerlos extensibles al resto del mundo. ¿Me equivocaba?.


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viernes, 12 de diciembre de 2008

Anecdotas II


El dinero de plástico.


Volviendo de la provincia más al suroeste de España por la que el sol busca diariamente su descanso nocturno, por medio del camino, hube para para echar gasolina al coche. Detuve mi vehículo junto a uno de los surtidores de una estación y, como cualquier hijo de vecino, tomé mi manguera y eché en el depósito lo que habitualmente solía echar: treinta euros. Concluída la operación, me dirigí a pagar.
-!Buenas tardes!.
-!Buenas tardes!- contestome amablemente el encargado.
-Por favor, cóbrese el importe del 5.

- Treinta euros, señor. ¿Con tarjeta o en metálico?
- Con tarjeta- afirmé mientras sacaba esta de mi cartera y se la entregaba.
El encargado la pasó una vez, dos veces, tres…
-La máquina no la acepta, señor- me indicó el cajero indiferente.
-Imposible, acabo de hacer uso de ella y no he tenido problemas.
Aquel señor, pacientemente, la miró, limpio la banda magnética y volvió a pasarla por la ranura del artilugio. Una vez, dos veces, tres…
-Lo siento, señor pero no hay manera.
-Bien pagaré en metálico.
Pero, tanto mi mujer como yo, nos habíamos despreocupado del dinero en metálico confiados en la tarjeta y, ambos, de metálico, íbamos escasos. Busqué en mi billetera pero mis caudales sólo llegaban a poco más de 17 euros.
-Espere un momento- indiqué al cajero- voy a ver si mi señora tiene para pagarle.
Preocupado por el posible problema que podía acarrearme la puñetera tarjeta, salí presuroso en busca de mi esposa. Me acerqué al coche, abrí la puerta y la pedí el dinero que necesitaba.
-¿Qué ocurre?¿Y tu tarjeta?
- La caja no la admite. Debe haberse estropeado la banda magnética.
-¡Si es nueva!.
- Ya, pero no funciona. Mañana me llegaré al banco.
-Pues no sé si…
Entre ambos, rebuscando hasta el último centimo, pudimos conseguir lo necesario. Con gran alivio regresé a la caja, aboné el importe y reiniciamos el camino de regreso a casa.
Al día siguiente me presenté en el banco pero antes de entrar volví a meter la tarjeta en el cajero automático que había en la puerta: una vez, dos veces, tres… ¡imposible ¡. El cajero automático me la devolvía una y otra vez. No había duda, la tarjeta no funcionaba.
Una vez dentro de la oficina bancaria, como habitualmente acontece, hube de esperar mi turno. Así lo hice y a los veinte minutos más o menos, con mi tarjeta en la mano, pudo por fin plantear mi problema a la señorita de turno.
-!Buenos días !
- !Buenos días!.
- Mire, señorita, esta tarjeta me la dieron hace un par de semanas y no funciona. Lo he intentado muchas veces y no, no hay manera. Debe tener la banda magnética deteriorada.
- ¿Esta tarjeta?- preguntó la joven observando la tarjeta que yo había depositado en sus manos- Por supuesto que no le puede funcionar- afirmó sonriendome compasiva- Esta tarjeta es de su seguro médico.

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